Soy madre, y a instantes, me siento sola

 

Ser madre es un privilegio, es como tener el corazón fuera del cuerpo. Adoramos a nuestro bebé por encima de todas las cosas, sin embargo, en ocasiones, seguro que no puedes evitar sentirte sola. Porque la crianza durante los primeros años nos ocupa las 24 horas del día y no siempre es fácil, de ahí las dudas, la soledad…

Si esta sensación te es conocida debes saber que no eres la única. Tampoco debemos pensar que estos pensamientos o este malestar puntual es un síntoma directo de una depresión.
En realidad, es un proceso psicológico completamente normal y asociado a esa mutua dependencia que establecemos durante los primeros meses con los bebés.

Cada mujer lleva su crianza de un modo. Las hay que, efectivamente, viven la maternidad en soledad porque así lo han elegido. Otras, deben hacer frente a largas horas a solas mientras sus parejas van al trabajo. El tener a la familia lejos y a las amistades con sus propias responsabilidades, hace que en muchas ocasiones, la mamá se sienta sola y aislada en su isla particular.

Te invitamos a profundizar en este tema tan conocido: la sensación de soledad en la crianza.

Cuando me siento sola con mi bebé
Hace solo unos meses, la revista sobre crianza y maternidad “Mamma Mía” publicaba un interesante artículo donde se relataba el caso personal de una madre australiana que había comentando en sus redes sociales haber dejado sola a su niña de 10 meses durante siete minutos para ir a comprar.

La polémica fue muy intensa durante varios días. No obstante, y más allá del riesgo de dejar solos a nuestros hijos aunque sean solo durante 5 minutos, trascendía en realidad otro problema más sutil, más delicado y no siempre puesto en evidencia: el de la soledad, el de la dependencia total y absoluta que las mamás tienen con sus hijos durante los primeros años.
La doble complejidad de la maternidad
En nuestra sociedad es muy común ver la maternidad como la época más plena y satisfactoria de una mujer, y sin duda, para la mayoría de las mujeres lo es. No obstante, afinemos un poco más el dato: es satisfactorio pero no siempre es fácil, y esa felicidad no está al mismo nivel todos los días del año o durante las 24 horas.
  • La maternidad nos obliga en primer lugar, a cambiar de roles. Hace que una mujer deje de ser su propia prioridad para desplazar toda su energía y mundo emocional hacia el recién nacido.
  • En ocasiones, toda esa inversión afectiva y psíquica trae como consecuencia la aparición de las dudas y los miedos. “¿Lo estaré haciendo bien? ¿Estará agusto, le dolerá algo?”
  • Esa dependencia se establece muchas veces durante todo el día de forma interrumpida y a lo largo de varios meses – o incluso años-.
  • Sus aspiraciones laborales quedan aparcadas, el modo de relacionarse con sus amistades ya no es el mismo, e incluso en ocasiones, hasta cambia un poco esa intimidad más libre que teníamos con nuestras parejas. Somos padres y madres y ahora, las prioridades son otras.
  • La mamá asfixiada no es una mamá depresiva ni desesperada. Son situaciones normales que suelen vivirse en especial con el primer hijo.
Por ello, y para gestionar mejor esta sensación y para evitar ante todo que curse con una auténtica situación de estrés o ansiedad, es necesario hacer pequeños cambios y  afrontar la situación.
Repartir responsabilidades y tener una red de apoyo
Hay un aspecto que debemos tener claro: ser madre no significa alzar muros a nuestro alrededor para seguir alimentando ese cordón umbilical invisible con nuestros niños en soledad.

Hemos de entender que si nosotras no estamos bien, proyectaremos ese mismo malestar al bebé. Para que la crianza sea de calidad, feliz y satisfactoria se han de repartir responsabilidades, porque también el padre cumple una posición fundamental, e incluso nuestros familiares son piezas de inestimable ayuda en el día a día.

Toma nota de estos sencillos consejos que merece la pena tener en cuenta.

Sal a pasear, no pases todo el día en casa
Nuestro horario se establece durante los primeros meses en base a la lactancia, a las tomas, a las siestas y las necesidades regulares del bebé.

A pesar de que sepamos que el seguir unas rutinas y unos hábitos adecuados es algo prioritario en la crianza, es necesario y saludable que establezcamos salidas al aire libre, paseos, “pequeños baños de sol” y ese contacto social imprescindible para nuestro bienestar y para que el bebé, empiece a tener nuevos estímulos.
La necesidad de disponer de una red de apoyo
Tanto si eres una familia monoparental como si tienes pareja, necesitas una red de apoyo en el día a día. Repartir responsabilidades siempre es adecuado y necesario.

Asimismo, el hecho de contar por ejemplo con  amigas que también son mamás es algo maravilloso para sentir apoyo, para aliviar dudas, descargar tensiones y apagar esos miedos puntuales que nos puedan surgir.

Actividades lúdicas con nuestro bebé
A medida que nuestro bebé vaya creciendo cabe la posibilidad de realizar con él divertidas actividades que van a permitirle madurar de forma más óptima, y además, estrechamos vínculos con ellos.
  • Existen centros donde podemos, por ejemplo, hacer yoga con nuestros bebés.
  • La matronatación es también una actividad divertida donde compartir experiencias con otros padres y además, mejorar la psicomotricidad de los más pequeños.
Como puedes ver, se trata solo de entender que para disfrutar de nuestra maternidad, necesitamos también del contacto de nuestras amistades, del apoyo de nuestras parejas y de ese entorno facilitador del que aprender cada día en compañía de nuestros hijos.

Es una aventura que merece la pena, y aunque sentirse sola en ocasiones es algo normal, existen muchas opciones con las que defenderse de esta sensación.


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Comentarios

  1. Muy asertivo el artículo, me siento identificada por que dejamos de lado varias oportunidades de realizar actividades que nos permiten desarrollarnos y crecer conocernos, como ser único, ojo!!! que eso nos cuesta un mundo a las mamás primerizas. Muchas veces abnegadas al hijo! Jajaj hay que tener redes, es muy importante y de confianza, eso es una bendición! Las amigas madres son un gran plus! Buenísimo , me gusto!! ;) saludos

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